Las instrucciones que sí se aplican a todas tus conversaciones con Claude viven en la app, no en un archivo del proyecto. Entras a tus iniciales abajo a la izquierda, Settings, y en Instructions for Claude escribes lo que quieres y lo que no. Es gratis, funciona desde el teléfono y no necesitas terminal.
Le prohibiste una palabra a Claude en tu archivo de reglas y la sigue escribiendo. No es tu prompt: es dónde pusiste la regla.
Esta guía es la pantalla concreta, la que la mayoría no usa porque está en la app y no en la terminal.
El 25 de agosto de 2026, alguien del equipo de Anthropic reprodujo el problema en el repositorio oficial de Claude Code y explicó el mecanismo. En una instalación completamente limpia, sin plugins, sin archivo de reglas y sin memoria, pidió un documento corto de arquitectura para un archivo de Python de siete líneas. El documento generado usó dos veces la misma expresión.
La causa que dio es la parte útil para ti: esa expresión aparece repetidamente en el propio texto interno de la herramienta, así que el modelo llega preparado con ella desde el inicio de cada sesión. Y por eso, en sus palabras, decirle en el archivo de reglas o en la memoria que no la use no se sostiene: la preparación interna se vuelve a inyectar en cada turno y compite con tu instrucción.
Traducido: tu regla no está compitiendo contra el gusto del modelo. Está compitiendo contra un texto que se reinyecta cada vez.
En la aplicación de Claude hay un campo de instrucciones que se aplica a todas tus conversaciones. La documentación oficial de soporte lo describe así: haz clic en tus iniciales en la esquina inferior izquierda, entra a Settings, y bajo Instructions for Claude describe tus instrucciones. Cualquier instrucción que agregues ahí se aplica a todas tus conversaciones con Claude.
Tres cosas que lo hacen mejor que el archivo del proyecto para este caso concreto:
No escribas "no uses lenguaje de IA". Eso no es una instrucción, es un deseo. Escribe las palabras por su nombre y da el reemplazo.
Lo que funciona mejor que una prohibición vaga:
La diferencia está en que una lista de palabras concretas es verificable y un adjetivo no. Si le dices que evite sonar genérico, cada respuesta es discutible. Si le dices que no escriba una palabra concreta, o la escribió o no.
Haz esto en dos minutos. Antes de tocar nada, pídele un texto de trabajo cualquiera y guarda la respuesta. Pon tus instrucciones en la pantalla. Abre una conversación nueva, pide exactamente lo mismo y compara las dos respuestas palabra por palabra.
Busca específicamente las palabras que prohibiste. Si aparecen menos pero no desaparecen, la instrucción está funcionando a medias: agrega el reemplazo explícito en vez de solo la prohibición.
Esto reduce, no elimina. Hay mediciones que muestran una caída clara en las palabras prohibidas cuando se instruye así, y también usuarios a los que se les cuela igual. La preparación interna de la herramienta sigue ahí y compite con lo que tú escribes.
Lo que sí cambia de verdad es tu último paso: si publicas texto, léelo antes buscando tus propias palabras marcadas. Dos minutos de revisión hacen más que cualquier instrucción, y esta pantalla te deja mucho menos que revisar.