Un agente como Claude Code controla una app del Mac por cuatro vías, de la más barata a la más cara: la interfaz propia de la app (CLI, AppleScript, URL o puerto local), el árbol de accesibilidad, clics por coordenadas en la ventana y, al final, píxeles. La habilidad huashu-mac-use prueba primero la más barata y captura cada paso para verificar.
Cuando se habla de computer use, uno imagina a la IA mirando la pantalla y moviendo el ratón. En macOS eso es lo más caro y lo menos fiable. La habilidad huashu-mac-use (licencia MIT) parte de otra idea: cada app tiene varias puertas de entrada y conviene probar primero la más barata.
Si todavía no la tienes instalada, la guía de instalación en Claude Code está en maquina-ia.com/articulos/instalar-huashu-mac-use-en-claude-code.
El README las ordena así:
Antes de actuar sobre una app, la habilidad corre `probe.sh <nombre-de-la-app>`, que detecta por dónde se puede controlar. El README cuenta por qué: un cliente de escritorio escondía Chromium en una carpeta interna, se trató como app nativa y se hizo todo a clics; días después apareció su puerto de depuración y el trabajo pasó a hacerse sin pedir el foco ni una vez.
En la práctica, tu primer pedido a Claude Code con una app nueva debería ser: «explora si esta app se puede automatizar y dime qué vía sirve antes de tocar nada».
Leer (capturas, lista de ventanas, accesibilidad, CDP) se hace siempre en segundo plano, sin activar la app ni mover el ratón. Para escribir, primero manda los eventos directo al proceso de la app sin robar el foco, y solo si no ve efecto pide el foco prestado, después de cuatro compuertas:
Si la app está en otro escritorio, los clics por coordenadas se rechazan con un error explícito. La salida es una vía estructurada o que tú muevas la ventana.
El README propone una escalera de pruebas, de la más débil a la más fuerte: que la herramienta diga que funcionó, releer el valor del control, ver el texto en la captura, ver el indicador de estado de la app (por ejemplo, el botón de enviar que se enciende) y, lo más fuerte, el efecto real: la tarea en la lista o el archivo en el disco. Las tres primeras pueden engañar. Por eso cada paso deja una captura: es la prueba que revisas antes de dar el trabajo por bueno.
Las acciones irreversibles, como publicar, enviar, pagar, borrar o sobrescribir, se le devuelven a la persona. Tampoco toca diálogos de permisos del sistema, el llavero ni Touch ID. Y es solo para macOS, con un agente que ejecute comandos en tu Mac.